domingo, 5 de mayo de 2013

PSICOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN


El objetivo principal de la psicología de la educación es la mejora de la educación. Desde la psicología de la educación se analizan las dinámicas de cambio que experimentan los individuos que participan en los procesos educativos. De ahí que en sus contenidos incluyan todos los factores y variables que inciden en los procesos de enseñanza-aprendizaje.


La psicología de la educación tiene como propósito explicar los cambios relativos a las conductas que se dan en los procesos de enseñanza-aprendizaje, elaborar procedimientos, diseñar estrategias de intervención y llevarlas a la práctica con la finalidad de mejorar el sistema educativo.

La psicología de la educación se constituye como una ciencia interdisciplinaria, que desde sus orígenes, se ha ido constituyendo paralelamente a otras disciplinas: psicología evolutiva, psicología diferencial, ciencias del aprendizaje, psicometría, enfoques de orientación, etc., disciplinas que han compartido preocupaciones, temáticas de estudio, metodología de investigación y estudiosos relevantes.

El constructivismo se propone el crecimiento de la personalidad integral del individuo, atendiendo a su desarrollo en todos aspectos, tanto en lo cognitivo como en lo emocional, incluyendo en esta última categoría lo afectivo, moral, personal, social, etcétera, que no es estrictamente cognitivo.

A partir del marco teórico se derivan una serie de factores que inciden en los procesos de enseñanza y aprendizaje:

  • Personales. Condiciones internas, tales como la motivación, el nivel de inteligencia, las experiencias previas, las estrategias predominantes, etc.
  • Ambientales. Situaciones externas o interactivas, como el clima escolar, la práctica docente, la relación con los compañeros, la intervención psicopedagógica, etc.

El análisis de estos factores y sus interrelaciones lleva a la consideración del triángulo interactivo: alumno, profesor y contenido.

  • El primer foco de atención es, desde la perspectiva del desarrollo integral de la personalidad del educando, la construcción del conocimiento por parte del alumno mediante el desarrollo de estrategias de aprendizaje autónomo.
  • El segundo foco de atención debe centrarse en la dimensión emocional. La revisión del marco teórico sobre las emociones permite proponer una educación emocional cuyo objetivo es el desarrollo del autoconcepto y la autoestima, así como el desarrollo de la competencia social y emocional.

Se propone, por tanto, una educación para la vida, orientada a preparar a la persona para enfrentarse con mayores probabilidades de éxito a las situaciones, a veces conflictivas, de la vida cotidiana en sus diversos aspectos, personal, familiar, laboral, moral, social, etcétera.

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