El
objetivo principal de la psicología de la educación es la mejora de
la educación. Desde la psicología de la educación se analizan las
dinámicas de cambio que experimentan los individuos que participan
en los procesos educativos. De ahí que en sus contenidos incluyan
todos los factores y variables que inciden en los procesos de
enseñanza-aprendizaje.
La
psicología de la educación tiene como propósito explicar los cambios
relativos a las conductas que se dan en los procesos de
enseñanza-aprendizaje, elaborar procedimientos, diseñar estrategias
de intervención y llevarlas a la práctica con la finalidad de
mejorar el sistema educativo.
La
psicología de la educación se constituye como una ciencia
interdisciplinaria, que desde sus orígenes, se ha ido constituyendo
paralelamente a otras disciplinas: psicología evolutiva, psicología
diferencial, ciencias del aprendizaje, psicometría, enfoques de orientación, etc., disciplinas que han compartido preocupaciones,
temáticas de estudio, metodología de investigación y estudiosos
relevantes.
El
constructivismo se propone el crecimiento de la personalidad integral
del individuo, atendiendo a su desarrollo en todos aspectos, tanto en
lo cognitivo como en lo emocional, incluyendo en esta última
categoría lo afectivo, moral, personal, social, etcétera, que no es
estrictamente cognitivo.
A
partir del marco teórico se derivan una serie de factores que
inciden en los procesos de enseñanza y aprendizaje:
- Personales. Condiciones internas, tales como la motivación, el nivel de inteligencia, las experiencias previas, las estrategias predominantes, etc.
- Ambientales. Situaciones externas o interactivas, como el clima escolar, la práctica docente, la relación con los compañeros, la intervención psicopedagógica, etc.
El análisis de estos factores y sus interrelaciones lleva a la consideración del triángulo interactivo: alumno, profesor y contenido.
- El primer foco de atención es, desde la perspectiva del desarrollo integral de la personalidad del educando, la construcción del conocimiento por parte del alumno mediante el desarrollo de estrategias de aprendizaje autónomo.
- El segundo foco de atención debe centrarse en la dimensión emocional. La revisión del marco teórico sobre las emociones permite proponer una educación emocional cuyo objetivo es el desarrollo del autoconcepto y la autoestima, así como el desarrollo de la competencia social y emocional.
Se propone, por tanto, una educación
para la vida, orientada a preparar a la persona para enfrentarse con
mayores probabilidades de éxito a las situaciones, a veces
conflictivas, de la vida cotidiana en sus diversos aspectos,
personal, familiar, laboral, moral, social, etcétera.

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